(Note: A lovely snow poem by the great Mexican poet, Xavier Villaurrutia [1903-1950] which I’ve translated, and ceremoniously try to read at the first snow of every winter, if there is one… An eerie, cold and silent poem…)

CEMENTERIO EN LA NIEVE

A nada puede compararse un cementerio en la nieve.
¿Qué nombre dar a la blancura sobre lo blanco?
El cielo ha dejado caer insensibles piedras de nieve
sobre las tumbas,
y ya no queda sino la nieve sobre la nieve
como la mano sobre sí misma eternamente posada.

Los pájaros prefieren atravesar el cielo,
herir los invisibles corredores del aire
para dejar sola la nieve,
que es como dejarla intacta,
que es como dejarla nieve.

Porque no basta decir que un cementerio en la nieve
es como un sueño sin sueños
ni como unos ojos en blanco.

Si algo tiene de un cuerpo insensible y dormido,
de la caída de un silencio sobre otro
y de la blanca persistencia del olvido,
¡a nada puede compararse un cementerio en la nieve!

Porque la nieve es sobre todo silenciosa,
más silenciosa aún sobre las losas exangües:
labios que ya no pueden decir una palabra.

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CEMETERY IN THE SNOW

Nothing can be compared to a cemetery in the snow.
What name can be given to whiteness on top of white?
The sky has dropped indifferent stones of snow
on tombs,
and now all that’s left is snow on snow
like a hand resting on itself for all eternity.

Birds choose to slice through the sky,
wounding invisible corridors in the air
in order to leave the snow alone,
which is like leaving it virgin,
which is like leaving it snow.

Because it is just not enough to say that a cemetery in the snow
is like dreamless sleep
nor eyes left blank.

If something has a sleeping insensible body
from the fall of one silence over another
and from the white persistence of oblivion,
then there’s nothing that can be compared
to a cemetery in the snow!

Because above all snow is silence,
made even more silent on top of bloodless gravestones:
lips made wordless.

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